CIENTÍFICOS CONVIERTEN ZANAHORIAS EN BIOCOMBUSTIBLE

Investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), en Argentina, usaron desechos de zanahoria fermentados para convertirlos en bioetanol de segunda generación, útil para la industria de los combustibles, bebidas, farmacopea, perfumería, entre otras aplicaciones.

Este biocombustible, que se produce en una planta piloto, se utiliza como solvente de extracción para obtener otros bioproductos: fibras dietarias y carotenos.

En la planta industrial, cada cien toneladas de zanahoria -que es lo que se cosecha en una hectárea aproximadamente de acuerdo a la variedad- pueden producirse cinco mil litros de alcohol (con un precio de un dólar por litro), veinte kilos de caroteno (que se importan a un precio de entre setecientos cincuenta y mil dólares por kilo) y tres mil kilos de fibra (que se importa a quince dólares el kilo), lo que la hace mucho más rentable de lo pensado.

Con estos desechos, los científicos también elaboraron alimentos de alto aporte nutricional como chorizos, hamburguesas y fiambres, además de quesos y yogures, productos que son comercializados a bajo costo.

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