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abril 30, 2018 Comentarios desactivados en ¿RECUERDAS ESTOS DULCES? APOSTAMOS A QUE NO Views: 797 Sucesos, Viral

¿RECUERDAS ESTOS DULCES? APOSTAMOS A QUE NO

 

 

 

Toluca, Estado México. 30 de abril de 2018.- Quién no recuerda aquellos dulces de la infancia con los que nos entreteníamos por horas con tan solo 5 pesos en la bolsa. Si eres millennials y no sabes de lo que te hablamos, acá te dejamos imágenes de los dulces que más amábamos cuando éramos apenas unos pequeños chamagosos.

 

Canels, estos chicles rara vez los comprabas por tu cuenta. Generalmente los adquirías al gastarte tu dinero en una rifa de juguetes o los encontrabas en piñatas o bolsitas de dulce.

Paletas de tarrito. Porque ser mayor estaba a una bebida de distancia, pero la cerveza no era algo que podrías conseguir a los 10 años. De todas formas eso no te detenía para brindar con tus “cuates”.

Sobrecitos de limón. Todo el mundo llegó a probar uno, algunos preferían los Miguelito, de puro chile, o las versiones azucaradas de sabores llamadas Brinquitos. Lo cierto que este sobrecito verde también era usado por algunos padres como condimento de emergencia (cosa que un niño jamás haría).

Tix- tix. Las deliciosas barritas de Sonrics que acompañaban en la salida a muchos. Normalmente te ayudaban a medir si ya te habían olvidado en la escuela.

Paletas Pirulí. Un gusto inculcado por nuestros padres que solían comprarlas para “compartir” un dulce con nosotros. Como cualquier dulce de caramelo, casi al final se volvían un arma letal si no las mordías de tanto en tanto. Eran más fácil pelarlas si las remojabas antes…pero nadie traía un vasito a la mano para eso.

Cajita Sonrics. A diferencia de las mini cajas que encuentras en algunas tiendas de conveniencia. Estas eran enormes y cargadas de dulces (que luego fueron disminuyendo), lo que nunca cambió era la sensación al abrirlas y encontrar a tu personaje favorito en ellas. Cómo olvidar el inigualable olor de dulces y cartón que se desprendían antes de la gran sorpresa.

Bubbaloo. Estos chicles vieron la luz en el momento justo: cuando todo el mundo estaba cansado de los chicles Motitas y descubrieron que los Canels no le gustaban a ningún chamaco. Al principio salieron con sabor a fresa y más tarde conocimos una explosión de sabor….eso antes de que comenzaran a inventarse combinaciones que nadie soportaba.

Chicles de Popeye. Lo más cercano a lo que un niño jamás podría estar de pedir espinacas. Algunos se sentían súper fuertes después de zamparse medio sobre; lo que siempre fue un misterio era la razón por la que nunca tradujeron las historietas de la parte trasera -a lo mejor porque siempre era la misma-. Por otro lado también estaban los de Garfield, que además de ser unas huellitas geniales sabían delicioso -y no, no sabían a naranja-.

 

Botecitos de dulce. Porque comer comida chatarra no podía ser más meta, estos dulces aciditos no solo sabían genial, después te daban un botecito para tirar la viruta de tu lápiz y las migajas de goma al borrar. Lo malo es que ya no tenías excusa para levantarte en el exámen.

Pasta de dientes de los Cazafantasmas. No era en realidad pasta de dientes pero era lo más cercano a impulsar la higiene dental por parte de un dulce, también había de sandía con empaque rosa, pero vamos…

 

Chicles de curitas. Imitaban a los curitas gringos que jamás llegamos a ver, pero su sabor es recordado por muchos… especialmente los de tres sabores; que los normales eran el típico chicle rosa de la comarca. La latita después servía para guardar cambio o estampitas repetidas.

Con informacion de Diana Tapia Ponce

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